10 de enero de 2008
Manuelea
No he de ser el único que ha usado la palabra odisea para describir sus dizque aventuras épicas, ni he hablado acerca de que la palabra "odisea" sólo tendría validez si el otro se llamara ulises u Odiseo, no si es un viaje o un regreso hacia la casa con algo de agua o un viaje por mar durante varios años. En ese caso o cualquier otro que no sea cuando hablemos de un Ulises o uno de los otros, no se use la palabra odisea. Claro que el diccionario establece que tal uso es apropiado, pero, como esta entidad también hace saber acerca de los lugares comunes y locuciones que hay en nuestro lenguaje, cabe decir que odisea es un lugar común. Sólo cuando se abarque de forma verdaderamente artística, como en el caso de don HAL9000, la dejaré pasar.
Entonces, Para no terminar de quitarles el tiempo he de decir que usaré el Manuelea (que nada o mucho tiene que leer con Manus fest o con Manuela) para referirme a todo aquello donde yo esté en un viaje de regreso a mi casa.
Por fortuna, tanto para el huevón de mi escriptore como para los ídem de mis lectori, no viajo mucho y por ende no he de regresarme mucho; y de todas maneras les hablaré de cada mini-regreso en esta ciudad llena de héroes y basura y poetas y.. bueno, ya no se ven tantos darketos como antes; Para los que están de darquigofic guánabi, pónganse como ley que no se van ni a suicidar ni a cortar de más las uñas con el sacapuntas. Queremos verlos más seguido.
Y cuando uno empieza a hablar basuras, con gusto tiene ganas de seguirle, pero eso ya ha de ser otra historia, hoy jugaré con copyscape un rato, pues lo acabo de encontrar, y luego a pensar en los regresos, al fin que esto sólo era para burlarme de quienes se pintan las uñas y creen que el negro se les ve bien
8 de enero de 2008
Fetchez la vache!
Como anotación, es necesario decir que a través de los años de la cinematografía siempre es necesario que en una película aparezca una vaca para que el espectador diga "Esta película es buena".
Señores, pese a que la vaca se nos aparece en muchas formas, sobre todo en modo sinecdótico (es decir, la carne de res o la leche o la mantequilla o la piel de las botas o un llavero), la afirmación de una buena o mala película a partir de la existencia de una vaca ha dejado de tener importancia en el cine desde que los productores y directores se dieron cuenta de que pueden, si es que así lo desean, poner de rojo hasta los cabellos de la abuela. Hoy día, la vaca en el cine sólo aparece como una tradición que no debe romperse.
En la literatura mexicana, la vaca también aparece en distintos cuentos, pero el caballo, otra figura que simboliza un determinado estatus económico y la potencia del transporte, ha llenado los lugares donde la vaca no aparece. Incluso da la sensación de que la literatura mexicana no puede ni podrá en muchos años apartarse de este elemento animal por culpa de las, perdonen la isotemática, vacas sagradas.
Sí, esto es falso, pero a quién le importa. Si estuviera aquí para decir hechos hablaría de cuentos como las vacas de quiviquinta y de los que también presentan este elemento, pero siendo sinceros, al que le importe lo va a investigar.
Aclarado esto, el elemento animal que nombro es denominado como tal por el hecho de lo que representaría en la actualidad una vaca en plena ciudad. Pero una verdadera, no como esas estatuas que pintarrajearon los artistas y que en varios casos moldearon para imitar a otras estatuas de la ciudad. En este caso, incluso habría señoras con monedero de piel que le tendrían miedo a esta representación de lo que no podemos separar de nuestra sociedad, un valor primitivo, un canon del que no nos podemos librar ni siquiera usándolo en catapultas, pues, niéguelo el que no, los escritores de esta sociedad siguen teniendo una conexión íntima con el rancho
7 de enero de 2008
de discriminación
En serio, no es que no entienda los chistes o que denomine al chistero como un pendejo a través de mi mirada, ni que haya perdido el sentido del humor por culpa del niño de la cama de piedra... ¡Ay, corazón por qué no me amas!. Pero reir es considerado por mi ente como una ofensa.

Sí, gustamos de hacer chistes de gallegos, de yucatecos, de inditos, de costeños, de taxistas, de vecinos, de electricistas, de personas que no saben inglés, de personas que no saben contar bien un chiste, de gente cursi, de gente pseudointelectual, de los de otra religión, de los de otra nacionalidad, de los que toman cerveza, de los que tienen auto, e incluso de nosotros mismos; pero la pregunta que hoy les mando a los demás es ¿por qué la risa conlleva siempre una discriminación?
Y sí, esto señala la excepción de que quien no ríe sigue marcando una diferencia donde discrimina a los que sí lo hacen, pero ése ya no es mi problema

Sí, gustamos de hacer chistes de gallegos, de yucatecos, de inditos, de costeños, de taxistas, de vecinos, de electricistas, de personas que no saben inglés, de personas que no saben contar bien un chiste, de gente cursi, de gente pseudointelectual, de los de otra religión, de los de otra nacionalidad, de los que toman cerveza, de los que tienen auto, e incluso de nosotros mismos; pero la pregunta que hoy les mando a los demás es ¿por qué la risa conlleva siempre una discriminación?
must be a devil between us, hey!Es cierto completamente que todo cuanto hacemos en nuestra vida siempre es una discriminación, ni siquiera buscar la sandalia perdida abajo de la cama se salva de esta diferencia; por esto mismo es que nadie nota que una persona con seriedad en la cara no sonríe por respeto a los otros. sólo aquél que no ríe es el que respeta las diferencias de otros.
must be a devil between us, hey!
must be a devil between us, hey!
must be a devil between us, hey!
must be a devil between us, hey!
must be a devil between us, hey!
must be a devil between us, hey!
must be a devil between us, hey! (adivine cómo se llama la canción de Diplo)
Y sí, esto señala la excepción de que quien no ríe sigue marcando una diferencia donde discrimina a los que sí lo hacen, pero ése ya no es mi problema
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