25 de diciembre de 2006

Navidad... weinacht

Pues con algo de tiempo sobrante cambié la vista de este blog. hay algunas cosas que debo cambiarle, porque el blog se ve, en cuanto a diseño, muy bien en la resolución que tengo, pero dudo que la parte de arriba sea legible siquiera en un 1024x768, así que esa se les debe a los visitantes de monitores promedio. Entre otras cosas, es seguro que muchos han hablado en su blog acerca de esta fecha, por lo que no deben de estar sorprendidos que en este blog también aparezca. Pero para qué decir que se odia a las fiestas por los estereotipos y la falta de originalidad e innovación en las familias mexicanas, ni me toca señalar las vergüenzas navideñas de la familia ni hablar de regalitos, eso le toca a los que necesitan crear risa para ganar dinero. Bainag... tengo recuerdos vagos del idioma alemán, sólo sé decir los nombres de cosas que no me gustan, pero el problema es que me enseñaron a tener que querer todo, así que, conforme le agarro gusto a las cosas, voy olvidando las palabras. Por eso espero el día en que ya no sepa qué significa Weinacht...

20 de diciembre de 2006

M.... Medea

Si mis cálculos son correctos, justo en el instante en que ustedes estén leyendo esto, estarán frente a una pantalla. El otro cálculo diferencial indica que nadie imprimiría esto para leerlo en otra ocasión o, peor aún, a otra persona... bueno, a no ser que ustedes conozcan a una Medea y ésta quiera saber qué dicen de ella. Queda por decir que el nombre Medea suena feo a mis oídos, pero eso ya es culpa mía. Medea es un nombre extraño, es el único, hasta donde sé, que tiene ese esa vocal y ese diptongo. el más cercano a estos sonidos es Elena, junto con los nombres Selena, Estela, Melena y Telera. Cerea podría ser otro número con esa vocal y el diptongo, pero creo que no existe. En fin, ya saben que no me gusta hacerles resúmenes enteros ni hablar de la historia de estos personajes, así que sólo les diré por qué Medea: ¿Alguna vez me han oído decir, entre jornadas de conversación nada interesante, que la tierra llora? bueno, supongo que otros han dicho lo mismo, así como muchos otros llegaron a decir: "¡Sécate!"en aquellas épocas de los rumores de poner un Six Flags si Chapala se secaba. Medea no tiene nada que ver con esto, pero sepan ustedes que el siguiente párrafo sí: Desconocer la historia de Medea no es pecado, señoras, pero Medea es la mujer más perfeccionista de la literatura, por lo menos la que nos pinta Passolini. No sé si ustedes han visto esa película, yo la acabo de ver y me parece que tiene escenas emocionales como la que inspiró esta entrada: Medea corre desesperada, rogándole a la tierra que le hable, al sol que le susurre, al principio pensé que era algo así como una desorientación geográfica porque está en una tierra distinta a la suya y nada se vería igual: la tierra tendría otra concentración de vitaminas, minerales y hierro (como las cajitas de cereal) y el sol, por estar en otro ángulo y en otra altitud y condición climática. Pero lo que precede a esta escena es una donde ella reprocha a los hombres que no pusieron sus tiendas como los primeros hombres ni hicieron el fuego con los mismos cantos, y esto justifica mi idea de una mujer perfeccionista. A lo mejor podemos generalizar esto de que los hombres no son detallistas o no piensan en renovar su concepción del mundo con cantos y rituales y las mujeres necesitan de esta perfección, por eso el tarareo de la canción de moda mientras cepillan su cabello y coquetean con el que siempre observa o, por eso las posadas que organizan las mujeres. TODO DEBE QUEDAR PERFECTO para la posada que ellas organicen, no debe faltar hielo, ni ponche, la casa se limpiará pensando que los invitados levantarán hasta el nacimiento en busca de polvo y sus hijos deberán llevar un gorro verde y chiflar en ánimo de porra cada que alguien grite : "¡Reguetón!". Los invitados deberán llegar a tal hora y siempre se debe rezar para acostar al niño. Finalmente, se hará la cena, se dará un bolo, se agradecerá la venida y Medea será entonces lo suficientemente feliz como para encender una flama. En esta organización están aparte de los rezos, los mismos comentarios que cada año se hacen como alguna vez los hizo el primer invitado con otro primer invitado: Las hamburguesas debieron ser a la leña, los hielitos no están bien fríos, le faltó tejocote al ponche, el niño no gritó con emoción la palabra Reguetón, sigo sin entender eso del agnusdeiiii quito lispeh gatamundíííííí, pero igual diré: "mí seré erenoobis", qué grande se ha puesto el sobrino, no conozco a ese vecino, le faltó que hicieran pastorela, este otro invitado ya lleva dos vasitos de atole... Cada palabra se repite, señoras, y todo es como en la primera posada. A los hombres les daría igual si el ponche fuera sustituido por agualoca, no nos importa mucho que ya haya modelos para hacer las cosas, sólo fingimos leer el instructivo para después decir que ya sabemos qué cambiar para mejorar la tradición, pero para buscar la perfección en algún aspecto de nuestras vidas, lo que necesitamos siempre es un punto de vista femenino; casi casi, que lo haga Medea o, mejor, derrideando al gran Facundo (no el de civilización y barbarie, sino el de la TV), que lo hagan ellas. Medea es, pues, el ejemplo de una mujer perfeccionista, vengativa y tan ojete como puede ser el género femenino. Sé que esto es una apreciación errónea, pero ningún comentario me corrige...

18 de diciembre de 2006

L...Lidia

Ya llevo doce de veintisiete, estoy por enfadarme porque ya parece que todas son lo mismo, pero igual sigo porque tengo la experanza de que, entre los siguientes quince nombres, surja algo bueno. En este caso, justificar la elección de Lidia conlleva hablar mal de los otros y quedé de no hacerlo, así que ahora les hablo de Lidia. No hay mucho por decir de la Lidia de las páginas de Horacio, pero para los que no sepan o recuerden de Horacio, ahí les dejo un porruazo:
Lidia: cuando alabas el cuello rosa de Telefo; cuando alabas sus brazos de nieve; Lidia: ¡qué amargura hierve en mi ardiente corazón! Entonces mi mente se extravía, mis mejillas palidecen, luego se enrojan; y las lágrimas que corren furtivamente por mi rostro dicen cómo me consume un fuego lento.(Horacio,1973:10)
Lidia no es el nombre de una mujer, sino que don Horacio le dice así a una mujer que ha nacido en Lidia. En otras palabras, ese lidia es una extensión de la K, menos directa porque sólo nos dice que la mujer que nos trae de un ala es de determinado lugar y no nos dice con qué letra empieza su nombre. Ahora que sí sería muy estúpido decir iniciales y lugar, a no ser que la intención sea ver quién se pone a averiguar quién nos gusta. Al respecto, me pregunto si esto de Lidia sigue vigente o se podría leer en las páginas de un escritor de México. He visto iniciales en algunos cuadernos, algunas paredes, algunos puestos de hot-dogs, pero no un corazoncito que diga: "Anacleto y Zapopana" Aquí me enfrento a la realidad: nuestros lugares no tienen un nombre cuyo gentilicio diera ganas de utilizar en lugar del nombre de una mujer, Además sonaría muy incongruente decir algo así como: "Manuel y Barranavideña". El gentilicio, en el español y utilizado de esta forma, es concebible, pero algo malsonante. Vamos, señoras del jurado, sé que en ustedes hay algo de creatividad, les dejo a ustedes los ejemplos. Por cierto, cómo se le dice a las mujeres (hermosas casi todas) de Ixtlahuacán de los Membrillos y es válido decir Tlajomulqueña? Obra citada: Horacio(1973). Odas y épodos. Sátiras. Epístolas. Arte poética, México:Porrúa, Col. Sepan Cuantos No.240, 185pp.