16 de abril de 2008

Ars longa...

Seré breve.

2 de abril de 2008

El Hemo como forma de vida (2)


Sí, señores, todo queremos golpear a Sor Juana y de paso a los que han ganado esos concursos, pero así como muchos también quieren golpear a los japonesitos que venden el wii, no por eso hemos (jaja, hemos...) de pegarle a los que lo juegan y no se avergüenzan de ello. Ahora que, si son hemos y juegan wii...
En primera, y no es por defenderlos, la culpa de que sean hemos es de una sociedad como la nuestra. No es que los defienda yo, pero supongo que nadie se merece una paliza, con excepción de los que buscan pendejadas con mala ortografía en la red.

Que mi país está lleno de pendejos, es cierto. Que les tengo tanto miedo como Loki a Thor cuando le dijo:"ya me calmo porque tú sí pegas", es cierto también. Pero empezaré hoy a hablar del distintivo de estos grupos que, por una razón muy pendeja están llamando tribus. Ya no importa a quién le debemos la atribución de tal nombre, pero sólo pienso que aquellas épocas donde sólo había curas, gringos, fresas y nacos deberían volver; todo era más simple.
De estos grupos característicos y pertenecientes a la vieja escuela a la que pertenezco, sin duda los Hemos se identificarían con todos: con los nacos por el odio que encarnan, con los fresas, por el hecho de que son una cultura similar pero en tonos de negro y púrpura, con los gringos por la cuestión de los madrazos y con los curas porque de vez en cuando ayudan a la sociedad pero prefieren la rutina.
Por si no lo han notado, siempre tenemos que tener a alguien de quién burlarnos. Que al que toca las paredes, que al que se parece a Ross de Friends, que a los gallegos, que a los yucatecos, que a los contadores, que a los adolescentes, que a los estudiantes, que a los alumnos, que a los darkigotidadiyanquibandireguireguitonrockemometaliceaisbonyoviwiipleystacomobilistas, que a las suewgras, que al marido, que a las novias, que a los jotos, que a los albañiles, que a los arroces; siempre a alguien más, hasta a los jomis cocacoleros. Por cierto, que el movimiento antimarimberos de Jalisco no se muera, a ver qué día les hacemos algo a esos músicos. Mis condolencias por los Hemos caidos en la putiza de Queretalolco, donde ni hubo bengalas; pero no entiendo cómo una tribu de esas tiene un centro de convenciones, Verdad buena]: se la merecieron porque eso de juntarse todas las noches es como ponerle estrellitas a los judíos de día y meterlos a un solo barrio por la noche, como sucede con los gay que visten de verde en determinado día de determinado estado: si uno mismo se marca, se la merece.

23 de marzo de 2008

Lindo pescadito...

Bueno, ya me dijeron que estoy escribiendo como negro o que un tono de rosa mexicano, casi a manera de peluche, ha invadido MI blog. En fin, que contar las viscocidades del diario haber no es lo mío, simplemente porque tengo una vida de hueva que se alimenta de la misma rutina.

Mi hermano llegó con un pez en una hielera del oxxo, que porque un tanquecito de cuarenta litros le quedaba muy chico y no sé qué más, que luego lo tiraban en Teuchitlán o se lo echaban en caldo, opciones que no parecían buenas por eso de la rana en Australia o los plecos en sabe qué lugar de México, y la del caldo por eso de que todos los productos que se venden en la acuariofilia recomiendan que no se usen en peces para consumo humano. Si observan con deteminiento, verán mi sombra, signo de autenticidad, y por ahí se ve a una de mis hembras betta huyendo hacia el musgo de java que es inapreciable pero está cerca del tronco.
La historia fue terminada cuando mi madre fue al tianguis y le dijo al que vende peces acerca de un pez grande que no cabía en la pecera y que querían poner en un lugar distinto. Le dijeron que luego enviaban a alguien por él y así fue.
El pez tenía aspecto de pez gato o algo similar (tenía más bigotes que yo, pues) que creció hasta los sesenta o cincuenta centímetros, tenía la piel lisa y en cierta forma delicada, pues carecía de escamas y se veía fácil de herir, pero no investigué más porque se lo llevaron pero no pude adivinar más porque se lo llevaron y no pude hacerle alguna buena toma para el recuerdo. Si valiera la pena contarlo, el señor que se lo llevó parecía saber algo de peces, pues dijo que "pues, parece bagre" y quizá sólo yo lo vi que estaba salivando y una gota de su baba cayó a la cubeta que llenaba con agua del mismo tanque para llevarse al pez. The End