22 de abril de 2010

23 de abril

Yupi, es toy muy en am or ado del día del libro, me apasiona la fecha. Y también es toy muy en am or ado de la negra Tomasa (que algún día creí era catsup).
No entiendo, he visto a varios que arguyen miles de testimonios y evidencias alrededor de temas como los ovnis de Chapala, los Tigres del Norte, las equidades de género, nacionalidad y cultura, y sobre las conspiraciones comerciales que se esconden en días puentescos y días de amor, maestro, secretario, madre, amistad, niños, mujer, y demás margas, pero nunca han de decir nada malo o pésimo sobre el día del libro. Esto, el levantarse contra la fecha de la cultura organizada, es un crimen que no se salda ni con el destierro de los entornos culturales.
Y lo mismo pasó cuando algunos dijeron, al momento de su muerte, que don Bennedetti era un poeta basuriento o de botella.
Sí, regalan libros y rositas, todo el mundo, según ustedes, oye el radio, hasta los que lo oyen todos los días al calor de un sartén con huevos revueltos nomás para ver si pueden evitar oír el revolver de huevos que se traen los vecinos.
A unas cuadras se oyen helicópteros, los famosos leen e impulsan la lectura incluso de libros que no deben ser leídos cual manuales, todos festejan la elección del supremo señor cultural o papa bibiotequense electo por mayoría de votos, y el mundo coordina de una u otra forma un instante simbólico para la gente, como si se apagara la luz. Es el día de ser utópicos.

Pachamamas...

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