12 de enero de 2008

voi che rigetoniate, ascoltate il dolce suono

Habiendo dicho ya lo del ánimo rebelde, ahí están los músicos que no siguen los ritmos canónicos o de esos megalómanos y melómanos que imponen su parte de protesta con canciones llenas de ritmos sosos pero adictivos como "sabes que sería un mentiroso si te dijera:'chamaca, no podríamos ponernos más para más arriba'...aquí es arriba y ya no hay más arriba"
Les polycandres billaient dans les bois Un pierre prit feu...
Este tipo de música hace una marcada distinción generacional allá por los sesenta y algo, se persignaron y obcecaron muchos de los que oyeron esta canción que hablaba de un demonio llamado drogas y que estaba destruyendo a la sociedad que todavía hoy nos rodea; es decir, otra falsa alarma de rebelión: ellos no pensaban como yo y por tanto son el diablo. Lo que en estos días llama a la persignación es un fenómeno denominado FOS3, es decir, Freedom of Speech, Selection and Sex, gratituidades (no libertades) que han causado el descontrol social y las distinciones entre música popular para los antiFOS3 y música no popular para los foscubistas. El problema es que en esta división de música las dos tienen igualdad de transmisiones a través del radio. Y tienen sus seguidores. y ahí está el reguetón, como la música que ahora se vuelve distracción de masas: mientras unos y otros atacan y defienden la lascividad de mujeres que están, cómo decirlo... in gentil mamota donna sovra de l'onore. Pero como defenderlos diciendo que mejor se pongan a leer un libro no es una defensa sino más bien como lanzarles un palo para que vayan por él, digo lo siguiente hora sí, del rigatoni

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