24 de marzo de 2007

Hay que responderles

Y ese día veo un comentario muy anterior que no he respondido: Lilián dijo...

¿Y los Ulises con qué relacionan su pasado? ¿Con la cantida de de logros obtenidos? Pregunto...

No le quise responder porque esta respuesta hundiría a los hombres: Ulises, en lo que respecta a amor, era un idiota de los buenos, perdía un año por ahí y otro por allá y en muchas ocasiones se le presentaba una pierna o un canto o una propuesta que le hacía detenerse de su objetivo. Todavía no veo una razón justa para responderle, más allá de agradecerle el leer el comentario. Total, señoras, que estas situaciones me trajeron una duda: ¿habrá que responder a los comentarios que me dejan? Sé que mis avances son mínimos en lo que se refiere a la escritura, sé que muchos de los comentarios se convierten en una caricia a mi ego (cuántas veces no he pensado en esta palabra últimamente), me siento leído, como si estas ciento treinta entradas tuvieran resultado, y en algunas ocasiones nos motivan a leer y preparar el siguiente tema. Entonces hay que responderles, igual y luego se dan una vuelta por estos rumbos y sienten que sus quejas y dudas y juegos lingüísticos son finalmente escuchados. Pero la realidad me golpea ese día porque veo que en donde más me han comentado es en aquellas entradas donde tomo las voces del pueblo y hablo de películas y de sociedad. Pareciera que, si me meto a esos asuntos, es más fácil volverse leído. y entonces llega la duda entre seguir hablando de lo que me interesa o interesarme por lo que hablan los demás. Imaginemos que yo hablo de la no existencia del sida y d ahí me disloco a que el mundo necesita estar asustado. Cada quien toma su parte... Y esto se vuelve un problema, se trata de ejercitar mi forma de pensar, pero no sé si deba llevarme entre las entradas a otras personas...

1 comentario:

  1. Se agradece sobremanera la repuesta. Pero, no te sientas comprometido a responder, toma los comentarios como vacialiaciones de uno, je.
    Un saludo.

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