18 de abril de 2007

Ars erótica 4

Si hay algo que he aprendido, es que, al momento de escribir o decir algo, la gente se descubre, manifiesta en tanto su forma de pensar, que, pese a ser verdadera o falsa, cíclica, críptica, retórica, profética, mimética, estésica, metálica o de cualquier otra forma posible, delata un comportamiento que cada ser debe estar interpretando. Entonces, ahora les hablaré de la poética erótica del silencio, o de los deseos callados, señoras: Hay cosas que se deben callar y esto fue algo que aprendí a la fuerte, la causa de dejar de escribir un diario fue porque éste delató los sentidos ocultos que tenía hacia una amiga cercana. Sospecho que mi diario me delató al primer instante repitiendo cada detalle y deseo con la misma emoción con que yo los transmití y agregando las palabras de su misma cosecha. Sí me gustas, dijo, pero creo que no de esta manera. Y de ahí sólo se volvió una silueta lejana distante, un tanto poética (de Poe). Al diario le hablaba de estos temas como nunca le hablé a un amigo verdadero, esos siempre confunden palabras y nunca me entienden, el diario sí, pues lo utilizaba como el mejor método de autoerotismo ahogado entre palabras finas como la seda y el papel de lija, frías como cinturón y cama, dolorosas como uñas y tambor, prohibidas como saliva y Alka Setzer, vulgares como las nalgas y secas, arrugadas y conservadas como las pasas y medallones. Y el silencio es mejor, entonces, evitar cada palabra que le sobre a uno, pues una oración tan inocente y soltada al aire como intentó besarme, proferida con un recuerdo más dubitativo que presuntuoso ha terminado formando una leyenda de una nueva princesa guerrera, sea lo que eso signifique. Y el silencio es mejor, es el mismo dolor que remuerde las entrañas al despertar entre sábanas grises sabiendo que lo que te hizo sudar fue la ventana cerrada y que lo que te impedía dormir fue el movimiento de aquellos seres distintos que al unir sus quejidos se ponen a jugar con el espantasuegras oficial. Despiertas con el sabor solitario de tu propia saliva y piensas en las frases y cosas del día anterior o del mes anterior o de algo que fue tan anterior que has comenzado a dudar si el silencio no te está engañando. Y el silencio es mejor... mejor... ¿y si tuviera cuatro manos?

1 comentario:

  1. Don manue, necesito de su ayuda.
    me puede hacer una pequeña lista de algunas publicaciones de literatos mexicanos en este año?
    Se lo agradecerè encarecidamente.


    Lito

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